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miércoles, 12 de marzo de 2014

Anécdotas de (otros) Muy Desempleados



Desde que empecé este blog, MuyDesempleado y lo menciono en reuniones, siempre alguien se acerca a contarme alguna de sus historias, y me sugieren publicarlas. Claro, algunas son geniales pero no personales, ni tampoco podría asegurar que sean reales. De todos modos, y en honor a todos ellos, acá mencionaré algunas de ellas...

1. Hay empleos curiosísimos, algunos geniales y otros son, como mínimo, un callejón sin salida. El curioso aviso en Zonajobs al que se postuló (un amigo mío) el Muy Desempleado de turno que me la contó: el empleador quería una entrada para ver a Roger Waters. El trabajo era simple: levantarse temprano, hacer la fila el tiempo que sea necesario y sacar una entrada para el recital. Si salía todo bien, habría posibilidades de contratación para sacar las entradas del próximo artista internacional que venga al país y que le guste al empleador. Extraño, ¿o no? Lo cierto es que no quedó seleccionado, ya sea porque no pareció confiable o, tal vez, porque mi amigo no es del palo. ¿Quién sabe?

2. ¿A quién no le gusta el sexo? La mayoría de los amantes del porno se piensan que el trabajo del actor pornográfico es fácil. Pero no. El hermano de la amiga de una amiga de mi novia, me contó en una fiesta, que su hermano tuvo un casting para una película pornográfica. En el casting, tres tipos estaban sentados en una mesa y le dijeron a nuestro muy desempleado: bueno, desnudate y comenzá a masturbarte. Pensó que no iba a poder hacerlo sin ayuda de alguna fuente de motivación y delante de tres tipos que lo miraban atentamente. Pero lo logró. Y cuando terminó, completamente satisfecho con su tarea, uno de los tipos llamó a una chica y le dijo a nuestro Muy Desempleado: bueno, ahora cogete a ella. No pudo. No estaba destinado al mundo del porno, sin dudas. Todavía sigue yendo a castings, pero de películas y producciones más tradicionales.

He escuchado historias de gente que se postula a avisos para llorar en velatorios, por ejemplo, y otras para aplaudir exageradamente, y reírse a carcajadas, en el stand up de determinados artistas.

3. Hay personas que, por las razones más extrañas, no logran llegar a la entrevista. Por ejemplo, en Formosa, la prima de un amigo, una chica llamada Zulma, dice que tenía una entrevista en un local de ropa, una mañana de agosto del 2011. Abrió la puerta de calle, sacó la moto afuera, cerró la puerta y subió a la moto. De repente, vio luces extrañas que se reflejaban en el suelo. Cuando miró hacia arriba, vio algo que tapaba toda su visión. Algo grande. Algo como... (sí... eso...) un OVNI. Dice que quedó paralizada por unos segundos (que le parecieron minutos). No sabe cómo ocurrió pero, de repente, encendió la moto y salió, y el OVNI salió disparando hacia quién sabe qué lejana galaxia, claro. Zulma nunca llegó a la entrevista. ¿Y adónde fue?, pregunté a su primo. Ni puta idea, me dijo... supongo que a la iglesia.

5. Y, así como hay personas que no llegan a las entrevistas, hay otras que casi no salen vivas de ellas. Una chica estaba sentada, al fondo, en la oficina de una perfumería del barrio de Almagro, en una entrevista laboral cuando, alguien le da un patadazo a la puerta y entra. ¡Esto es un asalto!, dice un muchacho de no más de 17 años. Eran dos ladrones adolescentes que metieron a todo el personal, a los clientes y a la postulante para el empleo de cajera, en el depósito, todos apretaditos. Uno de los ladrones le apuntó a esta muchacha y le dijo: la caja fuerte, ¿dónde está la caja fuerte? No sé, no sé, dijo. Entonces el ladrón le disparó a una botella de Poett lavanda. ¡Yo no trabajo acá! ¡Vine a una entrevista!, dijo nuestra pobre busca empleo. Entonces, el ladrón apuntó a otra persona que sí trabajaba ahí, quien les llevó hasta caja fuerte, sacaron el dinero, tomaron unos desodorantes y todo volvió a la normalidad. Claro, nuestra amiga desempleada estaba shockeada. Bueno, ¿continuamos?, dijo la empleadora. No, está bien, prefiero irme, dijo la muchacha.



Hay de todo, ¿o no? Una vez me ofrecieron... ah, no. Hoy era sobre otros Muy Desempleados. Luego les cuento qué me pasó a mí.  

No se olviden de comentar, recomendar y volver.
Saludos,

lunes, 17 de febrero de 2014

Cubridor de vacaciones



Tal vez hayas leído mi entrada anterior: Dos consultoras, dos entrevistas, un empleo. Si no lo hiciste, te la recomiendo para seguir el hilo. Y si no tenés ganas: acá un pequeño resúmen:

1. Me postulé a un aviso para inventarista, en una consultora. Me llamaron a la brevedad y concretamos una entrevista, donde me dijeron que el puesto era efectivo (a prueba por 3 meses), contratado directo por la empresa y posibilidades de desarrollo en cualquier área de la misma; tendría la obra social Galeno, el sueldo sería $**** (en mano $****)

Se suponía que el miércoles tendrían a los candidatos y avisarían por sí o por no.

2. El domingo me llega un mail de otra consultora, para el mismo empleo (al que me postulé dos meses atrás). Si bien era el mismo empleo, el acuerdo era otro: puesto temporal, luego de 3 meses, la empresa solo conservaría al 50% del personal contratado y lo reubicaría en sectores administrativos. El sueldo era el mismo, pero fuera de convenio y no se hizo mención a la obra social.

Se suponía que yo tenía que tener disponibilidad para empezar en cuanto me llamen, aunque no sabían con seguridad si eso (yo) iba a ser necesario.

El día jueves me llaman de esta segunda consultora para que vaya a llenar la documentación. Cuando corto la comunicación, me llaman de la primer consultora para concretar una entrevista directa con la empresa, para el día lunes. Entonces le digo: mirá, me llamaron de otra consultora, quieren que vaya a llenar la documentación. Sí, pero deciles que vos tenés una entrevista con la empresa, el lunes, me dice la de rrhh. Que se yo.

Y fui a llenar la documentación, bastante nervioso porque no sabía exactamente qué hacer. Analicemos: la primer consultora me ofrece un empleo efectivo y la segunda, uno temporal. Pero, parecen el mismo aviso. El primero, algo “Photoshopeado”, y el segundo, algo más crudo. Mi realidad era que el segundo me ofrecía comenzar a trabajar y el primero una entrevista directa con la empresa.

No sabía cuál estaba manipulando el aviso y/o la entrevista. Me sentía algo paranóico. Pero iba decidido a que, si me contrataba la consultora, iba a decirles que no, porque el lunes yo tenía una entrevista con la empresa que, supuestamente me haría efectivo. ¿Se entiende?

Pero llego y le comento mi situación a la rrhh y se ríe. Con aires de superioridad dice: es imposible que te contrate la empresa directamente. Nosotros buscamos gente para esta empresa desde hace tiempo y confían en nosotros. Por eso, no concretamos entrevista con la empresa. Vos, con nosotros empezarías a trabajar hoy. Te mintieron en esa consultora. La empresa no contrata de manera efectiva, ni directamente. 

Como comentaba antes, yo había apostado a la entrevista directa con la empresa, el día lunes (hoy), pero esta segunda consultora me ofrecía comenzar a trabajar en el acto. Y, bueno, un desempleado inseguro no tiene coraje al apostar. Firmé los papeles.

La rrhh me dice: entre las 17 y las 19, un supervisor se va a comunicar con vos, para coordinar por donde van a pasar a buscarte. La empresa trabaja por zonas, así que, como vos vivís en Belgrano, te van a asignar al sector Norte, el supervisor te pasa a buscar y después del trabajo te lleva nuevamente. Genial, le dije. Y fui a casa a esperar.

Cuando iba en el colectivo, hojeando los papeles, vi que no me asignaron Galeno, me asignaron Osdepym... y lo obvio, leí que la consultora se queda con más de mil pesos por mes, de mi sueldo, por los servicios que me brindaron.

A las 16:45 me suena el celular, era un supervisor que me dice: no sé por qué te asignaron conmigo. Yo vivo en Mataderos, es imposible que te vaya a buscar y que te lleve de vuelta a tu casa. Vas a tener que moverte solo o encontrarte con nosotros en algún punto... que va a ser.

Así que, el primer día tuve que ir hasta Villa del Parque y, al regreso me dejaron en Acoyte y Rivadavia... a las 3 de la mañana. De ahí, una hora y media, entre que esperé el colectivo y el viaje hasta mi casa. (*)

En el viaje hasta Acoyte y Rivadavia, le comento al supervisor lo de las dos consultoras y el arreglo que agarré al final:

“En la consultora me dijeron que el sueldo es $****, la consultora se queda con más de mil pesos, la obra social es Osdepym, el trabajo es temporal, por tres meses y luego, la empresa se queda con el 50% del personal, al que incorporarán a sectores administrativos”.

Todos los que iban en el auto se empezaron a reir a carcajadas. Flaco, te mintieron, me dijo el supervisor. Vos estás acá como “Cubridor de vacaciones”, y... mirá: aunque vos trabajes bien, yo tengo que darle prioridad a la cercanía zonal. Yo vivo en Mataderos, los otros chicos viven a diez cuadras de mi casa. Vos vivís en la otra punta. Así que, en cuanto vuelvan los chicos de vacaciones, yo tengo que decidir qué hacer y, la verdad, no me sirve que vivas tan lejos.

Se supone que hoy, el supervisor iba a hablar con su jefe para ver si me pasan al equipo Norte. Sino, voy a tener que seguir viajando hacia la zona de Mataderos... hasta que me despidan... supongo.

No me quiero poner en víctima pero todos alteraron un poco la realidad y me cagaron. Si hoy no se resuelve el tema de la zona, llamaré a la consultora. En algún momento les contaré.

Así que, así fue.
No se olviden de comentar, de opinar y proponer.
Saludos, 

(*) En mi segundo día tuve que ir hasta Av. Eva Perón y Gral. Paz.


lunes, 20 de enero de 2014

1. La entrevista


La entrevista era en las oficinas de la empresa. ¿De qué va la empresa? Venta de programas educativos. Lisa y llanamente: un puto call center. Algunos de ustedes sabrán que odio esa rama de la esclavitud pero, en estos momentos estoy metido en la mierda más profunda de la desesperación laboral y tuve que acceder.

El vigilancia me dice: subí al piso 8 y esperá en la terraza. ¿En la terraza? Sí, en la terraza. Ya te van a llamar. Subo al piso 8 y veo la puerta hacia la terraza. Me acerco pero no salgo ya que había otras personas fuera. Mi paranoia decía cosas como: tenés que ir y sociabilizar, porque pueden estar grabándote para ver cómo te desenvolvés socialmente.

Salí al patio de ese espejado y frío edificio. La vista era miserable como en casi toda la ciudad. Había una pileta, una mesa y bancos de plaza. En esos bancos estaban un tipo pelado y una vieja. Nos saludamos. El pelado estaba sentado en la cabecera de la mesa, como si fuera Julio César. Tenía el típico aire de superioridad que tienen los que piensan que van a pisarte la cabeza en la entrevista. Me dio la impresión que era un topo de RRHH, así que le dediqué mis mejores sonrisas y, simplemente contesté lo que me preguntaba.

“¿Hace mucho estás buscando trabajo?”, me dijo. Mentí: no, esta semana empecé. El pelado dice “esta debe ser la segunda entrevista más rara a la que fui en mi vida. La primera fue para Intel. ¿Conocen la empresa Intel? Fue en un bar, me pedí una cerveza y café”. ¿Por qué no te habrán contratado?, pensé. Luego, llegó un flaco más que, era algo así como mudo, y una chica que, lo primero que dice es, “nos hubieran dicho y traía la bikini”.

Luego de media hora de espera, viene una mujer y nos dice que la acompañemos. Entramos a la oficina. Hay 10 máquinas, 3 ocupadas. Pasamos a una oficina personal. Le damos la mano al dueño de la empresa y nos invita a sentarnos.

Cada uno de nosotros se presenta y luego, el dueño de la empresa cuenta que es una empresa familiar que vende estos programas educativos a los hispano parlantes que viven en EEUU. El trabajo es para venta telefónica y cada venta dura alrededor de 45 minutos. El horario es de 17 a 23 horas por la diferencia horaria.

De repente, el tipo mira a la chica que al principio quería meterse a la pileta (la postulante) y le dice: ¿te da el sol en la cara? Sí, le dice ella. Tomá, te presto mis anteojos. El tipo le presta sus anteojos de sol, la mina dice “gracias”. Y luego el tipo le dice: pero devolvemelos cuando te vas.

Luego de esa escena de grotesco surrealismo laboral, llega la parte que nos interesa: el sueldo. Nos dice: ustedes, lo que van a cobrar es un viático de $3500. Un viático de $3500 los dos primeros meses. Un viático porque ustedes son los que regentan su propio negocio acá. De ustedes depende su sueldo. Acá no hay techo para las comisiones: pueden cobrar 10 lucas, 11 lucas, pero tienen que vender.

Perdón pero, no entendí eso de los dos primeros meses, dice el pelado. Claro, dice el dueño de la empresa, nosotros invertimos esa plata en ustedes al principio, porque no tienen experiencia en este lugar, no tienen la dinámica de venta que nosotros utilizamos. Invertimos esa plata en ustedes, repite.

Ajam, ¿y después de los dos primeros meses?, dice la chica de los anteojos de sol. Después, el sueldo fijo que se cobra es $2500, más las comisiones. Te hago otra pregunta, dice esta chica: ¿este trabajo es en blanco? Luego de un evidente e incómodo silencio, el dueño de la empresa dice: eh, bueno... me parece que... el monotributo, ahora, tiene aportes. Sí, me parece que sí, dice la chica. Entonces, el tipo cambia de tema rotundamente: acá chicos, nosotros los tratamos bien, tienen jugo, agua, galletitas, pueden salir a fumar, se los respeta, porque nosotros queremos que vendan. Si ustedes venden, nosotros estamos bien... y ustedes también.

Luego de diez minutos más girando en este tema del buen trato, nos dijo: bueno, el viernes y el lunes van a tener una capacitación. El trabajo comienza el miércoles. Ah, ¿ya venimos a la capacitación?, dice la señora. Sí, sí. Y... ¿la capacitación es paga?, dice la chica, sacándose los anteojos y poniéndolos sobre la mesa. Hmmm, no, no es paga, dice el dueño de la empresa. Pero es un ratito, dos horas. ¡Chicos, no es nada!

El pelado está recibido de realizador de efectos especiales y, según comentó en la entrevista, está estudiando bioquímica también, porque “tuvo un momento trascendental hablando con una profesora, que le voló la cabeza”. La vieja trabajó toda la vida en telemarketing. Íbamos los tres en el ascensor. El pelado le dice a la vieja: mirá, cuando vos dijiste que trabajabas de telemarketer vendiendo planes de ahorro y de obras sociales, la verdad, no quiero ofender pero me pareció repulsivo. Pero este producto me gusta. Me parece fácil de vender. Pensá que los mexicanos que van a vivir a Estados Unidos no tienen plata para pagarse estudios. Allá sale una fortuna estudiar. Pero ellos quieren progresar. Ahí me puse mis auriculares y dejé de escuchar ese discurso conformista, racista y soberbio. Vergüenza para los profesionales desempleados.

Y bueno, salí de la entrevista con un gusto amargo en el alma.
Mañana les cuento qué sucedió en la Capacitación, día 1.

Saludos,



martes, 14 de enero de 2014

Aquella vez, en X*****



Tenía una entrevista en una empresa de software, en Puerto Madero, para el puesto de reclutador. La empresa tiene su cliente, un software a desarrollar y, bueno, X***** (la empresa) contrata diseñadores, desarrolladores, etc., terciariza el trabajo. Y yo, vendría a ser el que busca a esos diseñadores, desarrolladores, etc. Un trabajo interesante.

La entrevista era un martes a las 14:00 hrs. Hasta Puerto Madero tengo como una hora de viaje, así que 12:30 hrs. ya estaba preparado para salir cuando recibo un llamado de RRHH, pidiéndome disculpas pero debían reprogramar la entrevista para el día siguiente, a la misma hora. Así que, al día siguiente, 12:30 hrs. salí para Puerto Madero. A diferencia del día anterior, éste llovía y había mucho tránsito. De todos modos llegué a horario. 

Me anuncio en el puesto de vigilancia y me preguntan con quién tengo la entrevista. R*****, le digo. Ah, pero ella no está, salió a una reunión, hace un rato. Pero si vos tenés una entrevista y ella sabe, seguramente va a volver. Esperala ahí, me dice.

Estaba sentado y R***** ya tenía quince minutos de retraso. Comencé a traspirar. Saqué mi libro e intenté concentrarme en la buena literatura. El hombre de seguridad se acerca y dice: seguro que era hoy, ¿no? Sí, le digo.    

A los pocos minutos me suena el celular: R*****. Me pide que la disculpe, que está muy retrasada en una reunión y que, si no me era mucha molestia, espere a H*****. H***** me haría la entrevista cuando llegue. Está atascado en el tránsito. 

Cuando tengo una entrevista intento no hacer ningún otro plan para ese día, así que, mucho no me importó esperar unos cuantos minutos más. Aprovecharía para leer y, ya estaba más tranquilo, sabiendo qué estaba pasando. Pero estaba todo sudado. Fui al baño y me cambié la camisa (siempre llevo una de repuesto).

A las 14:30 hrs. llega un flaco, se anuncia y se sienta a esperar, al lado mío. El hombre de seguridad lo mira y le dice: H***** llamó pidiendo que lo esperes, está retrasado. Gracias, dijo el flaco, y agarró una revista, apoyó los pies en la mesita, y se puso a leer.

14:40 hrs.: llega una chica mucho menor que el flaco y que yo, pero con una seguridad desbordante, una presencia que decía “este trabajo es mío”. Se anunció y esperó parada. Ya me sentía amenazado por la buena presencia, la seguridad y la juventud. Comencé a sudar nuevamente.

15:15 hrs. llega H*****, habla con los de seguridad y le dice al flaco que estaba al lado mío que lo disculpe, y que espere un poco más. A los 10 minutos vuelve y lo invita a pasar a su oficina. Yo ya no podía leer más, estaba todo transpirado, llevaba más de una hora de espera, llovía y no me sentía confiado. 

El flaco sale luego de 20 minutos aproximadamente. Aún no comprendía por qué lo entrevistaron primero, si yo había llegado antes. Entonces, cuando aparece H***** para la próxima entrevista (como 10 minutos después de que se fue el flaco) le digo: mi entrevista era con R****** y estaba pautada para las 14:00 hrs. Sí, ya sé., R****** me pidió que te haga yo la entrevista. Termino con ella y pasás vos, ¿dale?.

Así que esperé otros 20 infinitos minutos a que terminara la entrevista con esa chica que, sin dudas, conseguiría el puesto. Cuando salió, H***** me dice: dame un momento. Y claro, yo ya estaba ahí, esperando, ignorado, hace dos horas, ¿qué me hacía un momento más?

Cuando salí de la entrevista pensé, “si me hubiera contratado todo esto hubiera valido la pena”.

Así que, así fue.
¿Alguna vez esperaste más de lo debido por una entrevista?
Saludos,
Muy Desempleado.



miércoles, 4 de diciembre de 2013

Estadísticas laborales



Entre el lunes y el martes estuve realizando las cientifico-rutinarias estadísticas de mis búsquedas laborales de la semana pasada. Para aquellos que no pueden visualizar correctamente el informe gráfico o, para esos otros que no pueden comprenderlo por su altísima complejidad matemática, les paso a explicar:

La semana pasada me postulé a 273 avisos. 
En Zonajobs: 112 avisos (41,02%)
En Computrabajo: 76 avisos (27,83%)
En Bumeran: 34 avisos (12.45%)
En Empleos de TV: 3 avisos (1,09%)
En otras páginas: 48 avisos (17,50%)

La cantidad de respuestas que recibí  de esas 273 postulaciones fueron, miserablemente, 2 (dos). A saber: un mail que me rebotó y una respuesta automática.

1.Mail Delivery Subsystem<mailer-daemon@googlemail.com> 
Delivery to the following recipient failed permanently:

xxxxxxxx@xxxxxxxxxxxx.com

Technical details of permanent failure:
DNS Error: Domain name not found 

2.¡GRACIAS POR ENVIARNOS TU CV!
Si tu perfil se ajusta a alguna de nuestras búsquedas te estaremos contactando a la brevedad.

Atte.
Recursos Humanos
xxxxxx - xxxxxxxxxx xxxxxxx S.A

Así que, así fue. ¿Cómo fue tu estadística semanal?
Saludos,
Muy Desempleado

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