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jueves, 6 de marzo de 2014

Orientación vocacional




Un amigo, al que conocí en uno de esos empleo-desgracia, me dijo una vez que sería interesante escribir una entrada que hable sobre el lado lindo de ser desempleado (porque sí, a veces, tiene sus momentos).

La realidad es que, estos dos feriados de carnaval llegaron en el momento justo: tuve dos semanas de trabajo muy duro, con mucha tensión luego de descubrir que la consultora me mintió, que no voy a estar trabajando tres meses de prueba, con posibilidad de efectivización, sino que trabajaría como cubridor de vacaciones por dos semanas y luego, casi seguro, a la calle.

El lunes y martes viví los feriados como deben ser, como feriados. Lo único que hice durante dos semanas fue dormir, almorzar e ir a trabajar. Por suerte, tuve la posibilidad de disfrutar estos dos días, al máximo. Leí bastante, miré algunas series, escribí algunos textos y canciones, grabé algunas cosas y sobre todo, descansé.

Estas actividades me recuerdan a mi vida de desempleado, a mi vida de estudiante y, a la vida que quiero tener. No es que quiera ser un rey, que no deseo trabajar, sino que, como todos, quisiera trabajar de lo que me gusta.

Esto me recuerda a cuando estaba en el último año de la secundaria y mi mamá me preguntaba qué iba a hacer con mi vida. Todos los días, a todas las horas estaba encima mío, ella y su preocupación: ¿qué vas a hacer con tu vida? ¿qué vas a estudiar?
Me costó decidirme por una cosa (porque me gustan muchas) y, como ella no soportó mi indecisión, me sacó turno en el hospital, con una psicóloga, para la orientación vocacional.

No recuerdo exactamente cómo fue la charla pero, estoy seguro que la pregunta de la psicóloga iba de por qué razón estaba ahí. Recuerdo haber dicho que estaba ahí para que me digan qué debía hacer o estudiar. Ella me dijo: esto no es un test vocacional, acá orientamos a la persona para que descubra qué le gustaría hacer. Me fui del consultorio pensando en que no me era necesario continuar con esa orientación: yo sabía qué cosas me gustaban, me interesaban y me motivaban.

Creo que fingí ir a la orientación durante un tiempo. Mi madre nunca me preguntó sobre ello o, al menos no lo recuerdo. Pienso que ella sabía que yo sabía qué quería, pero me apuraba, simplemente, para que me mueva, para que haga cosas. Así que, desde aquellos días no paro de hacer, de estudiar y capacitarme todo lo posible. Solo me falta conseguir el empleo adecuado.

Hoy, mi madre no me apura como en aquellos días: me deja dormir, me trata bien, porque tengo un empleo (¿o tuve?: la RRHH de la empresa me dijo que espere hasta el viernes porque la selección se atrasó por los feriados). Para mi mamá, lo importante es trabajar, no importa de qué o cómo. Está feliz, se siente completa por mí. Yo, al menos estos dos días de descanso, de ser yo, me sentí bien.

Y, a pesar de no haber hablado de casi nada en particular, esta entrada es, algo así como un rejunte de pensamientos. Y no mucho más.

Lectores están invitados a comentar y recomendar el BLOG.
Saludos,


lunes, 17 de febrero de 2014

Cubridor de vacaciones



Tal vez hayas leído mi entrada anterior: Dos consultoras, dos entrevistas, un empleo. Si no lo hiciste, te la recomiendo para seguir el hilo. Y si no tenés ganas: acá un pequeño resúmen:

1. Me postulé a un aviso para inventarista, en una consultora. Me llamaron a la brevedad y concretamos una entrevista, donde me dijeron que el puesto era efectivo (a prueba por 3 meses), contratado directo por la empresa y posibilidades de desarrollo en cualquier área de la misma; tendría la obra social Galeno, el sueldo sería $**** (en mano $****)

Se suponía que el miércoles tendrían a los candidatos y avisarían por sí o por no.

2. El domingo me llega un mail de otra consultora, para el mismo empleo (al que me postulé dos meses atrás). Si bien era el mismo empleo, el acuerdo era otro: puesto temporal, luego de 3 meses, la empresa solo conservaría al 50% del personal contratado y lo reubicaría en sectores administrativos. El sueldo era el mismo, pero fuera de convenio y no se hizo mención a la obra social.

Se suponía que yo tenía que tener disponibilidad para empezar en cuanto me llamen, aunque no sabían con seguridad si eso (yo) iba a ser necesario.

El día jueves me llaman de esta segunda consultora para que vaya a llenar la documentación. Cuando corto la comunicación, me llaman de la primer consultora para concretar una entrevista directa con la empresa, para el día lunes. Entonces le digo: mirá, me llamaron de otra consultora, quieren que vaya a llenar la documentación. Sí, pero deciles que vos tenés una entrevista con la empresa, el lunes, me dice la de rrhh. Que se yo.

Y fui a llenar la documentación, bastante nervioso porque no sabía exactamente qué hacer. Analicemos: la primer consultora me ofrece un empleo efectivo y la segunda, uno temporal. Pero, parecen el mismo aviso. El primero, algo “Photoshopeado”, y el segundo, algo más crudo. Mi realidad era que el segundo me ofrecía comenzar a trabajar y el primero una entrevista directa con la empresa.

No sabía cuál estaba manipulando el aviso y/o la entrevista. Me sentía algo paranóico. Pero iba decidido a que, si me contrataba la consultora, iba a decirles que no, porque el lunes yo tenía una entrevista con la empresa que, supuestamente me haría efectivo. ¿Se entiende?

Pero llego y le comento mi situación a la rrhh y se ríe. Con aires de superioridad dice: es imposible que te contrate la empresa directamente. Nosotros buscamos gente para esta empresa desde hace tiempo y confían en nosotros. Por eso, no concretamos entrevista con la empresa. Vos, con nosotros empezarías a trabajar hoy. Te mintieron en esa consultora. La empresa no contrata de manera efectiva, ni directamente. 

Como comentaba antes, yo había apostado a la entrevista directa con la empresa, el día lunes (hoy), pero esta segunda consultora me ofrecía comenzar a trabajar en el acto. Y, bueno, un desempleado inseguro no tiene coraje al apostar. Firmé los papeles.

La rrhh me dice: entre las 17 y las 19, un supervisor se va a comunicar con vos, para coordinar por donde van a pasar a buscarte. La empresa trabaja por zonas, así que, como vos vivís en Belgrano, te van a asignar al sector Norte, el supervisor te pasa a buscar y después del trabajo te lleva nuevamente. Genial, le dije. Y fui a casa a esperar.

Cuando iba en el colectivo, hojeando los papeles, vi que no me asignaron Galeno, me asignaron Osdepym... y lo obvio, leí que la consultora se queda con más de mil pesos por mes, de mi sueldo, por los servicios que me brindaron.

A las 16:45 me suena el celular, era un supervisor que me dice: no sé por qué te asignaron conmigo. Yo vivo en Mataderos, es imposible que te vaya a buscar y que te lleve de vuelta a tu casa. Vas a tener que moverte solo o encontrarte con nosotros en algún punto... que va a ser.

Así que, el primer día tuve que ir hasta Villa del Parque y, al regreso me dejaron en Acoyte y Rivadavia... a las 3 de la mañana. De ahí, una hora y media, entre que esperé el colectivo y el viaje hasta mi casa. (*)

En el viaje hasta Acoyte y Rivadavia, le comento al supervisor lo de las dos consultoras y el arreglo que agarré al final:

“En la consultora me dijeron que el sueldo es $****, la consultora se queda con más de mil pesos, la obra social es Osdepym, el trabajo es temporal, por tres meses y luego, la empresa se queda con el 50% del personal, al que incorporarán a sectores administrativos”.

Todos los que iban en el auto se empezaron a reir a carcajadas. Flaco, te mintieron, me dijo el supervisor. Vos estás acá como “Cubridor de vacaciones”, y... mirá: aunque vos trabajes bien, yo tengo que darle prioridad a la cercanía zonal. Yo vivo en Mataderos, los otros chicos viven a diez cuadras de mi casa. Vos vivís en la otra punta. Así que, en cuanto vuelvan los chicos de vacaciones, yo tengo que decidir qué hacer y, la verdad, no me sirve que vivas tan lejos.

Se supone que hoy, el supervisor iba a hablar con su jefe para ver si me pasan al equipo Norte. Sino, voy a tener que seguir viajando hacia la zona de Mataderos... hasta que me despidan... supongo.

No me quiero poner en víctima pero todos alteraron un poco la realidad y me cagaron. Si hoy no se resuelve el tema de la zona, llamaré a la consultora. En algún momento les contaré.

Así que, así fue.
No se olviden de comentar, de opinar y proponer.
Saludos, 

(*) En mi segundo día tuve que ir hasta Av. Eva Perón y Gral. Paz.


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