martes, 14 de enero de 2014
Aquella vez, en X*****
Tenía una entrevista en una empresa de software, en Puerto Madero, para el puesto de reclutador. La empresa tiene su cliente, un software a desarrollar y, bueno, X***** (la empresa) contrata diseñadores, desarrolladores, etc., terciariza el trabajo. Y yo, vendría a ser el que busca a esos diseñadores, desarrolladores, etc. Un trabajo interesante.
La entrevista era un martes a las 14:00 hrs. Hasta Puerto Madero tengo como una hora de viaje, así que 12:30 hrs. ya estaba preparado para salir cuando recibo un llamado de RRHH, pidiéndome disculpas pero debían reprogramar la entrevista para el día siguiente, a la misma hora. Así que, al día siguiente, 12:30 hrs. salí para Puerto Madero. A diferencia del día anterior, éste llovía y había mucho tránsito. De todos modos llegué a horario.
Me anuncio en el puesto de vigilancia y me preguntan con quién tengo la entrevista. R*****, le digo. Ah, pero ella no está, salió a una reunión, hace un rato. Pero si vos tenés una entrevista y ella sabe, seguramente va a volver. Esperala ahí, me dice.
Estaba sentado y R***** ya tenía quince minutos de retraso. Comencé a traspirar. Saqué mi libro e intenté concentrarme en la buena literatura. El hombre de seguridad se acerca y dice: seguro que era hoy, ¿no? Sí, le digo.
A los pocos minutos me suena el celular: R*****. Me pide que la disculpe, que está muy retrasada en una reunión y que, si no me era mucha molestia, espere a H*****. H***** me haría la entrevista cuando llegue. Está atascado en el tránsito.
Cuando tengo una entrevista intento no hacer ningún otro plan para ese día, así que, mucho no me importó esperar unos cuantos minutos más. Aprovecharía para leer y, ya estaba más tranquilo, sabiendo qué estaba pasando. Pero estaba todo sudado. Fui al baño y me cambié la camisa (siempre llevo una de repuesto).
A las 14:30 hrs. llega un flaco, se anuncia y se sienta a esperar, al lado mío. El hombre de seguridad lo mira y le dice: H***** llamó pidiendo que lo esperes, está retrasado. Gracias, dijo el flaco, y agarró una revista, apoyó los pies en la mesita, y se puso a leer.
14:40 hrs.: llega una chica mucho menor que el flaco y que yo, pero con una seguridad desbordante, una presencia que decía “este trabajo es mío”. Se anunció y esperó parada. Ya me sentía amenazado por la buena presencia, la seguridad y la juventud. Comencé a sudar nuevamente.
15:15 hrs. llega H*****, habla con los de seguridad y le dice al flaco que estaba al lado mío que lo disculpe, y que espere un poco más. A los 10 minutos vuelve y lo invita a pasar a su oficina. Yo ya no podía leer más, estaba todo transpirado, llevaba más de una hora de espera, llovía y no me sentía confiado.
El flaco sale luego de 20 minutos aproximadamente. Aún no comprendía por qué lo entrevistaron primero, si yo había llegado antes. Entonces, cuando aparece H***** para la próxima entrevista (como 10 minutos después de que se fue el flaco) le digo: mi entrevista era con R****** y estaba pautada para las 14:00 hrs. Sí, ya sé., R****** me pidió que te haga yo la entrevista. Termino con ella y pasás vos, ¿dale?.
Así que esperé otros 20 infinitos minutos a que terminara la entrevista con esa chica que, sin dudas, conseguiría el puesto. Cuando salió, H***** me dice: dame un momento. Y claro, yo ya estaba ahí, esperando, ignorado, hace dos horas, ¿qué me hacía un momento más?
Cuando salí de la entrevista pensé, “si me hubiera contratado todo esto hubiera valido la pena”.
Así que, así fue.
¿Alguna vez esperaste más de lo debido por una entrevista?
Saludos,
Muy Desempleado.
lunes, 13 de enero de 2014
Otra entrevista fallida
Hoy desperté recordando el día lunes, 4 de febrero de 2013. Tenía que estar a las 15:00 hrs. en la Rural, para una entrevista en C******* R*****, una empresa líder en eventos, tecnología y audiovisuales. A las 14:45 hrs. me anuncio en la puerta, me indican cómo llegar a la instalación de la empresa y voy. La puerta estaba abierta así que entro. Había dos nerds mirando Jimmy Fallon en youtube. Me presento y uno de ellos me hace pasar a la oficina. Dice: ¿conocés a Jimmy Fallon? Sí, claro, le respondo. Y hablamos un rato de Jimmy.
Todo venía bien hasta que dijo que Lost es insuperable. Yo estoy parado en la otra vereda. Para mí, la insuperable es The Sopranos. Luego, este muchacho me habló de The Big band Theory y la entrevista se venía a pique, así que tan solo asentí: “la mejor comedia del momento”. Sabemos que no es cierto y que, tanto TBBT como HIMYM son una basura, refritos mal hechos sin humor y totalmente sobrevalorados. Pero yo quería el empleo, así que me limité a sonreír.
El muchacho que me hacía la entrevista no era mucho más grande que yo. Una mezcla de Richard Ayoade y Aziz Ansari. A pesar de nuestras diferencias seriéfilas, nos llevamos muy bien y la entrevista salió genial. Me dijo: bueno, podemos trabajar juntos perfectamente, así que, si para el día viernes, no te llaman para la entrevista con el gerente, comunicate vos. Estiró su mano y me dio una tarjeta de la empresa.
Ya era viernes y aún no me llamaban. Llamo y luego de que explico mi situación, me mantienen en espera. Luego de unos minutos me confirman la entrevista con L****** o M*****. ¡Genial!
El lunes 11 de febrero del 2013 me presento a las 17 hrs. Esta vez no había ningún nerd. Había un técnico reparando un aire acondicionado y, en la oficina (con la puerta abierta) un hombre con acento italiano mantenía una entrevista con un flaco. Me senté a esperar y claro, escuchaba todo. No tardé en detectar que esa era una primera entrevista, de acá a la China. Sin escalas.
Cuando terminan, el tano acompaña al postulante a la puerta, me levanto y me presento. Y dice: ah, esperame unos minutos. Entonces entra nuevamente a la oficina y cierra la puerta. Toma el teléfono y se comunica con M*****. Las paredes eran de algo un poco más grueso que papel, así que escuché todo. L. le dice a M. que no sabía que había otra entrevista, que pensaba que eran solo 4 y ahí afuera tenía a un quinto. Se la hago igual, dice. Corta y me hace pasar.
Sabía que no iba a obtener el empleo.
Obviamente, lo primero que se comenta es la situación: disculpá no sabía que había otra entrevista pero no pasa nada. La hacemos igual. ¿Llegaste bien?
Le comento que esta era mi segunda entrevista y que en la primera se había insinuado la idea de una segunda como mera formalidad. Ignoró por completo mi comentario.
Luego de que me hace la entrevista (como si fuera una primer entrevista), me dice: mirá, el chico que te hizo la entrevista no trabaja más acá. Y nosotros estamos en una situación complicada con la Rural. Nos deben mucha plata y piden que les bajemos el presupuesto anual. A nosotros no nos conviene porque estamos perdiendo mucho dinero. Este año casi no hicimos ganancias. Esta semana hay negociaciones para ver si nos quedamos o si nos vamos a otro lado. Así que, no creo que contratemos a nadie.
Yo, por dentro, pensaba: ¡¿por qué carajos me está contando esto?! No soy su amigo ni su empleado y, por como venía la cosa, no lo iba a ser nunca. Además, al chico de la entrevista anterior no le había dicho nada de esto.
Hoy, 13 de enero del 2013, casi llamo a C******* R***** para ver si siguen en la Rural, pero no quería deprimirme. Hace casi un año que mantengo este misterio... ¿me mintió porque no sabía cómo decirme que se confundieron al concederme una segunda entrevista? Si no iban a contratar a nadie, ¿para qué seguían entrevistando? ¿Era verdad que se estaban por ir de la Rural? En ese caso, ¡¿por qué me contó esas cosas?!
En fin, así que, así fue.
Los invito a me gustear mi FACEBOOK y a suscribirse al Blog. Vamos, no sean tímidos.
Saludos,
Muy Desempleado.
Publicado por
Muy Desempleado
en
6:48
4 comentarios:
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Etiquetas:
audiovisuales,
desempleo,
empresa eventos,
entrevista,
hbo,
himym,
jimmy fallon,
muy desempleado,
presupuesto,
rural,
tbbt,
the sopranos,
youtube
jueves, 9 de enero de 2014
Tipos de CV, perfiles y carta de presentación
Hay días que son terribles. A todo el mundo le pasa. Ayer a la mañana mi mamá me mandó un sms, pasándome una web de búsqueda laboral. “Entrá ahí”, me dijo. Cuando me acosté, en la noche, pensé lo siguiente:
Tengo un perfiles en:
- Zonajobs
- Bumeran
- Clarín Empleos
- Media Match
- Jobomas
- Y desde hace un rato, en Reklut
- MTV
- Cines Hoyts
- Village
- Telefé
Tipos de CV:
- El “Pro”: enfocado en mi carrera; contiene mis estudios, cursos, links a trabajos realizados, pasantías y empleos en relación de dependencia (o independientes) que tienen que ver con mi profesión. Este tipo de CV lo envío a avisos de productoras, canales de TV, trabajos audiovisuales freelance y ese tipo de cosas.
El diseño de este CV lo hice en Flash e Illustrator. Hoy en día estoy preparando un video CV.
- El “Operativo”: en este CV, omito la parte creativa y me enfoco en la experiencia laboral en puestos operativos y otros, por ejemplo: vendedor, cajero, cadete, etc. Es un CV muy sobrio hecho en Word.
- El “Pro-O”: este CV combina los anteriores y está enfocado a empleos administrativos, docencia, empleos creativos o puestos de venta en empresas de tecnología, por ejemplo.Es un PDF diseñado en Illustrator e InDesign.
Pero, ¿qué pasa? Si voy hacia atrás en el historial de mis búsquedas laborales por internet, no conseguí siquiera un solo trabajo decente. ¡Ni siquiera un-solo-trabajo!
La cantidad de horas por día que invierto en buscar empleo en la web no se justifican. Ni siquiera cuando, solamente, me centro en empleos relacionados a mi profesión.
Hoy no quería buscar trabajo. Hay días que son terribles. A todo el mundo le pasa.
Saludos,
Muy Desempleado.
Publicado por
Muy Desempleado
en
7:09
No hay comentarios:
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Etiquetas:
bumeran,
carta de presentacion,
clarin empleos,
computrabajo,
empleos en tv,
flash,
illustrator,
jobomas,
media match,
reklut,
tipos de cv,
zonajobs
martes, 7 de enero de 2014
La rutina de Muy Desempleado
La rutina siempre es la misma:
??:?? Despierto, cuando los vecinos se acuchillan. (A veces es más suave: golpes de puerta o insultos)
10:00 Me hago un café y busco empleo hasta el mediodía.
12:30 Almuerzo y veo alguna serie.
14:00 Sigo buscando empleo.
16:00 Escribo, dibujo o hago alguna cosa creativa para no volverme loco.
18:00 Mientras meriendo, sigo buscando empleo.
20:30 Ceno y miro series.
02:30 Me acuesto.
(Puede haber variaciones, como cuando, por alguna extraña razón, me baño o tengo una entrevista, claro)
Haga lo que haga durante el día, desde que me despierto hasta el momento de acostarme, repito como un mantra: “hoy voy a conseguir un trabajo”.
Cuando me acuesto a dormir y hasta que me duermo, comienzo a repetir: “Mañana voy a conseguir un trabajo”.
¿Vos qué hacés durante el día?
Te invito a seguir el blog, dale.
Saludos,
Muy Desempleado.
lunes, 6 de enero de 2014
Los trabajos que nunca me dignificaron
Está esta frase mega-archi-conocida “el trabajo dignifica” que, pronunciada solemnemente, suena a gran verdad. Pero, ¿lo es?
Me acuerdo el primer día que entré a trabajar en una perfumería, hace ya muchos años. La encargada me dijo: vos sos uno de los cadetes, pero hoy vas a estar en el depósito desarmando cajas y ayudando a ordenar, porque hay ratas y tenemos que desratizar. Así que, en cuanto terminás de desarmarlas, apilarlas y atarlas, limpiá las caquitas de las ratas. ¿Sabés desarmar cajas o tengo que enseñarte?
A lo largo de mi triste experiencia laboral, me he topado mucho con estas encargadas o líderes estresadas y sabelotodo, con dificultad para manejar la presión a la que están expuestas, por su fidelidad intachable con la empresa.
- El último trabajo que tuve fue en una empresa de inventarios. Cuando llamo a la oficina para avisar que me enfermé y que no podría asistir al inventario del otro día, me dicen: conseguí un certificado médico o te vamos a descontar el día. Aunque me pareció injusto porque me pagaban por hora de trabajo realizado, como no me mandaron médico y no me pagaban obra social, ni me calenté.
En otro inventario, la líder me dice: no podés faltar, yo cuento con vos. Pero estaba enfermo, le digo. No importa, quiero gente que me sume no que me reste. Yo también me enfermo y vengo igual. Si estuviera contratado por la empresa, si me pagaran como a vos y tuviera obra social, tal vez, le dije, pero ni siquiera así se justifica que, sintiéndome mal tenga que trabajar. - Otra: en una entrevista, un niño de no más de 17 años me cuenta que el puesto era para ser supervisor de volanteros. Y yo me pregunté ¡¿supervisor de volantero?! Un trabajo digno, sin dudas, y con un jefe que recién terminó la secundaria. Qué vergüenza me dio, yo que soy un profesional.
- Cuando salí de la secundaria trabajé en una farmacia en Barrio Norte. Era de 09:00 a 21:00 hrs. Cero vida social por $80 por semana, más propinas. Estaba en negro, no me pagaban la comida y, a menos que estuviera interesado en estudiar medicina o algo parecido, ese trabajo no me serviría de mucho para el futuro. Renuncié a la semana.
- Hice una pasantía rentada en un estudio de grabación. Adquirí mucha experiencia en esta pasantía... lavando platos, barriendo, pasando Blem a los muebles y jugando con la hija del dueño del estudio. Me pagó $100 por ese mes, por ser la niñera-mucama.
Alguno dirá que es el sistema el que no dignifica, o la economía, etc...
Pienso que un trabajo digno es el que permite que te emancipes. Un trabajo dignifica si con los $23 por hora pudiera pagar el alquiler, mis estudios, las expensas, la comida, los productos de limpieza, los viáticos; si me alcanzara para ahorrar, para comprar un auto, no sé... hacer un viaje, o, mejor aún, para crear mi propia PYME. Un trabajo dignifica si es en blanco, si tiene obra social, al menos. Dignifica si el trabajo me permite expandirme, progresar, avanzar; si me diera la genuina oportunidad de convertirme en el jefe o de trabajar de lo que me gusta.
Un trabajo dignifica cuando te tratan como a un ser humano que realiza, de común acuerdo, un intercambio de trabajo por dinero, sin ser explotado y al que le dan la posibilidad de desarrollarse socialmente, tanto dentro y fuera del trabajo.
Bueno, eso pienso yo. ¿Vos qué pensás?
Saludos,
Muy Desempleado.
Publicado por
Muy Desempleado
en
9:46
2 comentarios:
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Etiquetas:
digno,
economía,
el trabajo dignifica,
empresa,
encargado,
estudio,
expensas,
inventarios,
jefe,
lider,
muy desempleado,
pyme,
sueldo,
viatico
viernes, 3 de enero de 2014
Nash, los colectivos y el empleo
Hace un tiempo atrás escuché esto de “El equilibrio de Nash(*)” y me recordó lo siguiente: cuando voy a lo de ******, en Caballito, suelo tomar el 114 (en la puerta de mi casa) para ir hasta Barrancas y de ahí, el 55 hasta Caballito. Pero a veces, si el 114 tarda en venir, camino hasta Cabildo y espero al 60, que tiene fama de venir a cada rato.
El tema es que, cuando espero mucho tiempo al 114, me canso, voy hacia Cabildo y, cuando estoy por la mitad del trayecto, aparece y tengo que correr hacia alguna de las paradas (la de la esquina de casa o la de la esquina Cabildo). Por lo general, lo pierdo. Otras veces, voy directo a esperar el 60. Luego de unos minutos de espera me doy vuelta y veo como el 114 cruza Cabildo y me deja abandonado.
Como dije antes, el 114 también para en la esquina de Cabildo y Blanco Encalada. El 60 casi en la esquina de Cabildo y Monroe. Hay menos de una cuadra de distancia entre ambas paradas. Solía quedarme en Cabildo y Blanco Encalada, atento y, cuando uno de los colectivos se acercaba, corría a la parada. Pero esto de correr desesperado no es buena estrategia. No me gusta traspirar y hacer esfuerzo extra.
Mi prioridad es el 114 porque está en la puerta de mi casa y me deja en la estación de tren, donde para el 55. Con el 60 debo caminar o correr.
Entonces lo que hago ahora es lo siguiente: salgo de casa y veo si viene el 114. Si no viene, me fijo si se acaba de ir, o sea, mirando si está yendo hacia Cabildo. Si no está adelante, me quedo en la parada porque tengo chances de que no haya pasado recién, y siempre es mejor no caminar. Si lo veo irse, voy al 60. Pero, por lo general apuesto a que el 114 va a venir, por eso, me quedo en la parada enfrente de mi casa.
Si me quedé en la parada y en veinte minutos no vino, sigo esperando porque cuanto más espere, más cerca estaría de que llegue.
Lo que quiero decir con todo esto es que, si mantenés una estrategia por mucho tiempo, no conviene cambiarla porque, cualquier cambio que metés en el medio te genera más problemas que los que tenías en principio. Si yo, después de 20 minutos de espera del 114 me tomara un taxi, es probable que, antes de llegar a Cabildo, el colectivo aparezca por detrás. El gasto del taxi y la espera no se justifican.
O, si en vez de tomar un taxi voy hacia el 60, me pasaría lo mismo (no se justifica la espera) y, posiblemente, corra el riesgo de seguir retrasándome.
El otro día me llamaron para un empleo de embalador, en Chacarita. Era en blanco, buen sueldo y posibilidades de progreso en la empresa, según me dijo la empleadora. Y lo pensé bien. ¿Me conviene cambiar la estrategia a esta altura? ¿Dedicarme a otra cosa que no sea mi profesión, mis estudios? Tal vez sí, porque hay que adaptarse y sobrevivir. Pero, por otro lado, pienso que todos esos años de estudio, de inversión de dinero, de tiempo y esfuerzo, fueron por algo. Voy a seguir mi propio ejemplo de los colectivos. Voy a mantenerme en la estrategia.
Así que bueno, ¿vos qué harías?
Saludos,
Muy Desempleado.
(*)Sabrán entender que, explicar el equilibrio de Nash me llevaría mucho tiempo. Es interesante, atrévanse a investigarlo.
jueves, 2 de enero de 2014
Así pasé fin de año...
Este fin de año fue, lejos, el peor que me ha tocado vivir. Pero no se diferenció mucho del anterior. Este también terminó con la familia brindando y mi madre diciendo: “que este año Gonza consiga trabajo”.
Las fiestas me recuerdan por qué almuerzo y ceno solo. No sé cómo son las demás familias pero, la mía se sienta a la mesa y mira televisión. No hay diálogo. Si a alguien se le ocurre decir algo, tiene que ver con lo que se está viendo.
En la pausa de un programa deportivo mi tío nota mi presencia y dice: “¿así que estás buscando trabajo?”. Sí, respondo. “Tengo un amigo que trabaja con Macri” dice con la soberbia de alguien que está diciendo: “tengo un amigo que es confidente de Julio César”. “Trabaja en la parte de cultura y todas esas pelotudeces... después le pregunto si tiene algo. No te preocupes, ya vas a conseguir”, y termina su monólogo empujándome con su brazote. Gracias, le digo y, antes de que me deje acotar algo más, deja de prestarme atención, porque el programa volvió de la pausa. Así que me levanté y caminé hacia la cocina...
Mi mamá siempre está preparando algo y mi abuela siempre está encima de ella diciéndole lo que debería hacer. A veces, cuando no se critican o discuten, hablan mal de otro. En este caso, hablaban mal de mí. Escuché algo como: “... no lo veo bien a ese chico. Le voy a pedir a San Cayetano y a la virgencita”. Como si un santo me pudiera dar empleo o mejorar de alguna forma. Me acuerdo una vez que me enfermé. Estuve una semana en cama. En cuanto me sentí bien, mi abuela me llevó a San Expedito porque, le prometió que si me curaba, iba a llevarme a su iglesia. Para ella todo se resuelve creyendo, rezando y esperando el milagro. Así que me fui al cuarto, buscando un lugar donde me traten mejor. Pero ni bien entro, tengo detrás unos cuantos niñitos.
Hablando de confianza y desconsideración, mi prima tiene hijos. Siempre que vienen a mi casa los tengo que entretener. Estamos encerrados en mi cuarto (con un ventilador que no tira nada) viendo Monster Inc., en Netflix (antes vimos La princesa y el sapo, y antes dos episodios de Pocoyo). Mientras, todos los demás: mis padres, mis hermanos, mis primas, tíos, etc. comen, toman, miran televisión y hablan de política como si fueran senadores de Roma, sin tener que soportar a sus molestos niños.
Entonces, cuando me descuido, veo que se acerca mi prima, la madre de estos niños y ojea la biblioteca. Y me pongo mal porque agarra, mira, juzga y, cuando encuentra algo que le gusta, lo separa. Más tarde vuelve y finge ver qué estamos haciendo, pero sigue viendo libros y separando. La tercera vez que se acerca, me pide que le preste los libros. Entonces le digo: pero devolvelos porque nunca me los devolvés. Y ella contesta de mala manera: pero, tuyo tengo unos solo, eh. Y yo por dentro digo: bueno, pero devolvelo si lo tenés. Luego del momento incómodo me pide que le baje uno que está muy alto. Se sale con la suya y todos son felices, todos consiguen lo que quieren menos yo.
Son felices, no tienen problemas. Mi abuela no odia a mi papá y mi papá no odia a mi abuela. Mi prima whatsappea con su nuevo novio y le cuenta como se divierten sus hijos, en la TV está 26TV y los videos más sorprendentes del año (bajados de internet), la comida es comprada y están bajo el aire acondicionado. Voy al baño pero me detengo a observar como mi mamá le lleva una Heineken a mi papá y el le hace un chiste y todos se ríen. Entonces ella le pega una palmadita en el culo y la vida es perfecta.
Ya es la mañana del año nuevo. Mi mamá duerme en su cama. Mi papá duerme en el suelo, al costado. Hace varios meses que conviven así. Me levanto y hago café mientras escucho que mi mamá despierta y despierta a mi papá, y discuten porque él no quiere ir a lo de su estúpida suegra a almorzar.
Mi abuela llama y dice que no quiere que vayamos porque le duele la muela. Entonces mi mamá llama a mi prima y hablan mal de mi abuela. Mi prima dice: a mí no me dijo que se sentía mal, me dijo que no vayamos porque se enojó con el tío (el hermano de mi mamá) porque hoy se va a almorzar con la novia.
Entonces mi mamá tiene bronca y quiere descargarse. Entra al cuarto de mis hermanos gritando, diciendo que no se puede dormir hasta esa hora. Son las 10:00 de la mañana. Cuando se levantan empiezan a discutir todos juntos, en familia. Yo, mientras, me encierro en el baño a tomar café y comer un pan de hace dos días. Deciden que no vamos a ir a la casa de nadie a pasar el primer día del año.
Nos quedamos en casa a diferencia del resto del mundo que se junta con su familia y pasan un buen momento, decía mi mamá, mientras preparaba el almuerzo para ella, mis hermanos y para mí. Mi papá hizo para él un sánguche con trocitos de salame y queso que sobraron del 31. Es una escena patética. Yo me fui a almorzar al cuarto, ellos, se sentaron a la mesa y prendieron la televisión. Al fin, un poco de silencio.
Hoy, 2 de enero de 2014, como cualquier otro día, de vuelta a buscar empleo y trazar el plan para escapar de este lugar. No sé si aguanto otro año de esto.
Así que, así fue.
Que este año no nos sorprenda desempleados.
Saludos,
Muy Desempleado.
Publicado por
Muy Desempleado
en
7:00
No hay comentarios:
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Etiquetas:
2013,
2014,
26 tv,
año nuevo,
bienvenido,
ciudad,
expedito,
fiestas,
gobierno,
heineken,
julio césar,
macri,
monster inc.,
netflix,
pocoyo,
san cayetano,
virgen
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






